viernes, 11 de noviembre de 2016

Cuando la exigencia nos supera, podemos volvernos improductivos. Del exceso de perfección, viene el abandono. De todo a nada.



martes, 20 de enero de 2015

LOS LÍMITES


¡Es tan importante es decir "no" cuando lo necesitas!!, cuando necesitas apropiarte de tu espacio, y cuidarlo. Muchas veces decimos "sí", aunque lo que nos gustaría es expresar "no". Priorizar al otro por encima de nosotros nos hace daño.

¿A quién prefieres maltratarte a ti o al otro?. En realidad, cuando uno defiende su espacio no maltrata a nadie, sólo se cuida a sí mismo. En cambio, cuando nos olvidamos de lo nuestro, y anteponemos al otro,  sí podemos hacer daño, no sólo a nosotros mismos, que sería lo más obvio, sino también al otro, al que supuestamente  cuidamos, ya que lo malcriamos. Cuando se acostumbra a posicionar al otro en primer lugar y el último escalón es el nuestro, pecamos de mal-educar. Esta situación se da mucho entre padres e hijos. El padre o madre se posiciona en último lugar y al niño se lo trata como un rey, y eso no es educativo para nadie.

Dori Pena Gayo – Psicóloga




sábado, 13 de diciembre de 2014

LA RELACIÓN ENTRE FRACASO ESCOLAR Y CARENCIA EMOCIONAL


Hoy en día muchos niños inteligentes fracasan académicamente, y no reaccionan ni prometiéndoles de todo. Es importante ahondar en la causa de tal fracaso: puede ser que lo que estudien sea explicado de forma aburrida y tediosa, y los niños de hoy en día son demasiado vivos como para asimilar la información de una forma tan arcaica; en otras ocasiones reflejan un problema emocional subyacente: niños con carencia emocional que necesitan de padre y madre y apenas tienen el contacto de los dos, dificultades de sociabilización en el colegio, separación de sus padres, nacimiento de un hermano, etc. . Hay que averiguar qué le está pasando, por dónde está transitando.


Cuando un niño tiene dificultades de tipo emocional, es muy fácil que esto se refleje académicamente. Para aprender, necesitamos estar vivos, interesados, curiosos y equilibrados emocionalmente. El estudio requiere concentración, y todos sabemos que cuando no nos encontramos bien, estamos más despistados, desorientados, menos motivados a realizar trabajos que requieren concentración y cierta disciplina, así que desde de mi punto de vista el equilibrio emocional es una variable a tener en cuenta si queremos tener cierto éxito académico.


Dori Pena Gayo – Psicóloga 

martes, 2 de diciembre de 2014

LA FALTA DE CONTACTO FAMILIAR PROVOCA PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO EN LOS NIÑOS


Hoy en día apenas hay tiempo para disfrutar de nuestros hijos. Ambos padres trabajan, y tienen el tiempo justo para dedicárselo a sus hijos. Es importante para la familia sustituir cantidad por calidad. Es necesario que se encuentre un momento al día para la charla, el respiro, el contacto… Con un poco de tiempo de dedicación real entre hijos y padres subsanaría mucho del malestar actual.

Generalmente detrás de un niño que demuestra problemas de comportamiento suele haber carencia emocional.

Hoy en día se invierte mucho esfuerzo y dinero para que los niños sean “grandes”..., sepan de todo, estén preparados para el futuro,   estudien idiomas, practiquen deportes, actúen, canten, bailen…. El deseo de muchos padres es que su hijo sea lo más completo posibles en actividades pero muchas veces se olvidan de lo esencial: el tiempo dedicado a no hacer nada, a relajarse, a lo espontáneo, al juego con los amigos lejos de tanta organización, al achuche tierno con la madre o el padre, a la charla de cómo le ha ido el día sin censura… al acompañamiento relajado sin tanta presión alrededor. 

He conocido niños con tal programa diario que hasta tenían actividades en domingo, los siete días de la semana, sin descanso.



Muchos pacientes niños lo único que desean es un poquito de tiempo al día con su padre o madre; y te rompe escucharlo porque son muy conscientes de su deseo, pero no lo expresan en casa, algunos por no agobiar más a su familia que ya la ve bastante agobiada, y otros porque no son tan conscientes o son más pequeñitos y no pueden elaborar con la misma conciencia su deseo, pero detrás de cualquier anomalía, suele haber bastante carencia.

Esta falta de contacto familiar  los niños lo exteriorizan con comportamientos difíciles de manejar para los padres, o bien se vuelven rebeldes tratando de llamar la atención de sus progenitores, o bien se vuelven extremadamente obedientes y contenidos, el típico niño bueno que no da problemas, pero que se le ve triste y serio, a veces con dificultades académicas por falta de interés, un niño desvitalizado. Su energía vital la contiene para no generar más problemas de los que ve a su alrededor. Sólo cuando se hace visible algún comportamiento de este estilo, los padres se paran a pensar que algo no va bien, frenan su ritmo y ponen atención a su hijo.


Dori Pena Gayo - Psicóloga




sábado, 7 de junio de 2014

SALIR DE LA NEUROSIS PARA CONSEGUIR SALUD



La neurosis está conformada de mecanismos defensivos fijados en un momento de nuestra vida, generalmente en la infancia. En función de cómo ha sido nuestra familia, amigos, entorno, colegio…, es decir en función de cómo ha sido de funcional o disfuncional nuestro contexto, así será de grande o pequeña nuestra neurosis.

Si nuestro entorno ha sido saludable, hemos recibido cierta seguridad y confianza de niños, nos han dejado libertad y autonomía, hemos confiado en nuestro padres como personas capaces, nos hemos sentido en buenas manos, y sobre todo hemos percibido y creído en su amor. Matizo esto último porque es lo más importante. Todo padre suele querer a su hijo, pero no sólo es importante el amor que sienta el padre, sino hacerle saber al niño que es querido, expresárselo.

A mucha gente le cuesta decir te quiero a un niño, probablemente porque sus padres tampoco se lo dijeron a ellos, pero si un niño no escucha que le quieren de boca de sus padres, difícilmente lo suele deducir. Ante ese vacío, el niño piensa que debe ser malo, o hace algo mal para que no le digan te quiero. 

Es necesario que a un niño le expresen que lo aman y también que lo sienta en su piel a través de caricias y abrazos. El achuche por la noche, el arrope al dormir es alimento para su ser. 

Es importante para el desarrollo emocional de toda persona ingredientes como amor, confianza, libertad, autonomía, contacto….Ha de  sentirse amado, ha de confiar en sus padres como personas seguras y capaces, sentirse protegido por ellos, que sienta que sus padres también confían y creen en él como persona capaz, y que le propicien libertad y autonomía para que vuele. De ahí saldrá un adulto seguro, autónomo, capaz, amoroso, empático y nutrido.

Si alguien se ha sentido protegido, que no sobreprotegido, siente que el mundo es un sitio confiable, seguro. Si no ha sentido esa protección o confianza en sus padres que son la primera visión del mundo, deducirá que el mundo es inseguro, y se manejará desde la desconfianza y el miedo.

En función de cómo haya sido este contexto, generaremos unos mecanismos de defensa u otros. Si nuestros padres fueron muy estrictos, puede ser que de ahí salga un niño sumiso, obediente en todo, para que sus padres no se enfaden con él, pero inseguro interiormente o a veces lo contrario, puede formarse un rebelde, que no acepte ninguna orden al percibirlas excesivamente abusivas, pero nunca un niño sano y equilibrado que hable y se exprese con libertad.

Si le ha faltado protección, y ha caminado solo en circunstancias que necesitaba compañía, muy probablemente le supere todo en la vida, y sea un adulto temeroso, inseguro y con falta de decisión.



En fin, hay tantos contextos como familias y personas hay en el mundo, así que de lo que se trata es de investigar de forma personalizada cómo se formó esa estructura defensiva y en definitiva salvadora para el niño en un momento determinado.

La fijación tiene el poder de adaptarse a un contexto para sobrevivir. Si, por ejemplo, vives un contexto de guerra, estarás siempre receloso viendo para los lados, eso es apto para ese contexto, pero cuando se termina la guerra, la persona seguirá fijada y extrapolará el contexto vivido a todo en su vida, desconfiando de todos y de todo, y eso no es vida, no se puede vivir así ya en paz. 

Se trata de averiguar, por tanto, dónde y cómo se fijó la persona, y luego trabajarlo desde ahí, despenalizando la situación, tratando de que el paciente la observe desde lo que ahora es, un adulto y no un niño. El niño no tenía recursos y se encontraba rodeado de  adultos que le mandaba y de los que no podía separarse porque no sobreviviría, pero ahora es un adulto y no un crío, seguramente viva separado de sus padres, con su propia autonomía, y aún así, en el fondo, actúa como un niño, siguiendo las órdenes de sus padres y haciendo su vida a imagen y semejanza de lo que ellos querrían para él o ella.

La mayoría de adultos se mueven siguiendo los mandatos familiares y no los cambian por muy destructivos que hayan sido para ellos porque es a lo que pueden agarrarse, e incluso, sin creer en ellos, siguen transmitiéndoselos a sus hijos, perdurando una disfunción sin sentido.

Es importante tomar conciencia de todo ello, ver con claridad la situación, y a raíz de observar el daño, cambiar la situación. Puede ser que desde esa nueva perspectiva uno intente cambiar y no quiera dañarse más.

Una vez se observa con claridad cómo uno se boicotea, qué mandatos paternos se ha tragado literalmente sin deducir si los quiere o no para su vida. Una vez se da cuenta de la libertad que tiene para transformar su vida, la persona suele dirigirse hacia los que le gusta, lo que le hace bien, alejándose de lo dañino.

Se trata de un proceso de autonomía y madurez, en donde uno es el protagonista de su vida.  

Dori Pena Gayo – Licenciada en psicología