viernes, 16 de agosto de 2013

La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida

Entrevista a Claudio Naranjo, psiquiatra chileno

28/02/2011 - Autor: Alberto D. Fraile Oliver - Fuente: Fundación Claudio Naranjo
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Claudio Naranjo.
Claudio Naranjo.
Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.
Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.
-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.
-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.
-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.
-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.
-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.
-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.
-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.
Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.
La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.
-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?
-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.
-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?
-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.
A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.
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Más información sobre Claudio Naranjo en
http://www.fundacionclaudionaranjo.com

miércoles, 14 de agosto de 2013

Baja autoestima



Tener autoestima, como el propio nombre lo dice, tiene que ver con estimarnos, tenernos en cuenta, escucharnos, priorizarnos.
Una persona con autoestima, tiene estima en sí misma, se escucha, escucha sus necesidades, y las lleva a cabo. Es una forma saludable de buscar el pan para uno mismo.  

Alguien con baja autoestima, no cree en sí mismo, piensa que los demás son más capaces que él para enfrentarse al mundo, así que todo lo deja en manos de otros. No se responsabiliza de sí mismo, porque no confía en él, así que para conseguir el  sustento que todos necesitamos (de todo tipo, amoroso, monetario, etc…), utiliza juegos de manipulación, formas indirectas de obtener lo que desea. El esfuerzo que se usa al manipular o conseguir el sustento de forma indirecta es inmenso.

En la medida que nos dejamos en manos de otro, y no asumimos nuestra propia responsabilidad, nos vamos deteriorando, ya que estamos cada vez más alejados de nuestro ser.

Es duro enfrentarse a la vida, no es complicado, requiere mucha valentía y arrojo, pero una vez nos enfrentamos a vernos, sin enmascararnos, sin edulcorar la realidad, descubrimos nuestra fuerza, y crece nuestra autoestima de forma exponencial.


Es un trabajo de poquitos, de pasitos pequeños, grandes, todos valen para descubrirnos, independizarnos, ser autónomos, y libres, sino siempre dependeremos, en lugar de libremente elegir lo que queremos para nosotros. Una pequeña independencia ya es mucho.

Lo que sí puedo asegurar por experiencia propia es que a medida que uno hace terapia, cada vez uno se siente mejor, más autónomo, más libre, y aunque siempre hay dificultades, las que enfrentamos con más ligereza, y descubrimos los recursos que antes no poseíamos.




No hace falta ser perfectos para sentirnos a gusto en nuestra piel, simplemente ser más generosos, menos exigentes, aceptarnos más y mejor, conocernos mejor, y caminar pasito a pasito. 

Dori Pena Gayo - Psicóloga y Terapeuta Gestalt 

martes, 13 de agosto de 2013

viernes, 9 de agosto de 2013

"Gestalt y proceso de transformación" (Espai Gestalt)


CÓMO AYUDA LA TERAPIA GESTALT A CAMBIAR
CONDUCTAS, ACTITUDES Y VALORES DE NUESTRA VIDA
Autor: Jesús Elecalde – Psicólogo clínico y social. Psicoterapeuta y formador. Director del Espai Gestalt
La terapia gestalt es una herramienta que, si se practica con un mínimo de implicación y constancia, ayuda enormemente en el proceso de maduración psicológica, emocional, relacional, social y espiritual.
Ayuda entre otras cosas a lo que me gusta llamar “higiene mental”, algo que tiene que ver con sacarpensamientos, ideas, aprendizajes erróneos, caducos, transmitidos por padres, profesores, sociedad y cultura enferma, no saludable, y que se transmiten de generación en generación.
Haciendo una metáfora informática, diré que hay que limpiar el ordenador. Tenemos un software obsoleto con programas y rutinas que funcionan mal, que en su día nos sirvieron para sobrevivir y conseguir atención, cariño y seguridadpero que hoy en día, ya hombres y mujeres, no nos sirven y hasta muchas veces nos hacen sufrir.
La limpieza de ideas ayuda a la limpieza emocional, ya que mente y emoción se influencian mutuamente. Es decir, que los pensamientos nos generan emociones y las emociones a su vez nos generan pensamientos. Por eso la limpieza también ha de ser emocional, pues quedan residuos, quedan rencores, injusticias, desamores, dificultades de expresión
emocional e incluso de identificación de las propias emociones.
Lo visceral y corporal es algo más olvidado, un poco más escondido, que muchas veces tenemos que rescatar y también en ocasiones depurar y limpiar.
Tras la “limpieza gestáltica” empezamos a ser más conscientes y a engañarnos menos… Vamos reconociendo nuestras necesidades reales y no los deseos neuróticos; vamos distinguiendo lo que es genuino, espontáneo, de verdad, amoroso… de lo que es elaboración  inconsciente con motivaciones no claras que nos hacen estar perdidos y nos generan sufrimiento en nuestras vidas y en las vidas de quienes se relacionan con nosotros.
A partir de aquí, con una estructura cognitiva más sana, unas emociones más profundas y por tanto estables, y unas necesidades más cubiertas, estamos más en condiciones de enfrentar la vida de forma saludable y de abrirnos con más claridad, lucidez y amorosidad a nuestro día a día y a otras dimensiones más elevadas, como nuestra espiritualidad.

Si queremos avanzar o facilitar el proceso de transformaciónla terapia gestalt se puede combinar perfectamente con un trabajo corporal de desbloqueo y conciencia. Igualmente la meditaciónayuda, por supuesto, en este proceso inicial, y para los más avanzados se hace indispensable a fin de seguir evolucionando profundamente. Y ya, para “hacerlo perfecto”, sería muy convenienteeliminar los malos hábitos, cuidar la alimentación y un contacto frecuente con la naturaleza.
Esto es una formula bastante ideal; luego la vida, el día a día nos arrastra y hacemos lo que podemos o al menos eso nos decimos para sentirnos más o menos en paz. Lo cierto es que hay personas que, por conciencia o por voluntad, invierten más tiempo y energía en este proceso de transformación, y todos en mayor o menor medida nos dispersamos, nos dejamos arrastrar por nuestra inercia y/o nuestras pasiones y pasamos temporadas más centrados, sin perder el norte y temporadas más a la deriva.
Lo cierto es que hay tantos caminos como seres y que todos nos dirigimos al mismo lugar, cada uno a su modo y a su ritmo, e igualmente merecemos un respeto y buena suerte en esta aventura que es vivir. Yo elijo como base para caminar la terapia gestalt y la recomiendo especialmente junto con el trabajo corporal para limpiar y desbloquear y no andar en círculos más de lo deseable. Luego, la meditación, como he dicho antes. No invento nada; es de lo que me he impregnado en el contacto con Claudio Naranjo y su proceso SAT y lo que me sigue sirviendo después de tantos años.