lunes, 22 de julio de 2013

"Cómo transmitir el odio al cuerpo"

CÓMO TRANSMITIR EL ODIO AL CUERPO

by  • 
Artículo encontrado en proyecto-kahlo.com

Las palabras que decimos sobre nosotras mismas pueden calar muy hondo en aquellas personas que nos rodean.

Ilustración: Isa

Querida Mamá,
Tenía siete años cuando descubrí que eras gorda, fea y horrible. Hasta ese momento había pensado que eras preciosa -en todos los sentidos-. Recuerdo ojear viejos álbumes de fotos y ver imágenes tuyas en la cubierta de un barco. Tu bañador blanco y sin tirantas parecía tan glamouroso como el de una estrella de cine. Cada vez que tenía la oportunidad sacaba ese bañador oculto en tu cajón de abajo e imaginaba un tiempo en el que yo sería lo suficientemente mayor para llevarlo; en el que sería como tú.
Pero todo eso cambió cuando, una noche, estábamos arregladas para ir a una fiesta y me dijiste: “Mírate, tan delgada, guapa y encantadora. Y mírame a mí, vieja, gorda y horrible.
Al principio no entendí lo que querías decir.
“No estás gorda”, dije seria e inocentemente, y tú contestaste: “Sí lo estoy, cariño. Siempre he estado gorda; incluso cuando era una niña.”
En los días que siguieron, tuve unas cuantas revelaciones dolorosas que han determinado mi vida.Aprendí que:
1. Debes estar gorda, porque las madres no mienten.
2. Ser gorda es ser fea y horrible.
3. Cuando crezca seré como tú, así que seré gorda, fea y horrible también.
Años más tarde recordé esta conversación y las centenares que la siguieron, y te maldije por sentirte tan poco atractiva, insegura e infravalorada. Porque, como mi primer y más importante modelo de conducta, me enseñaste a pensar lo mismo sobre mí misma.
Con cada mirada a tu reflejo en el espejo, cada nueva dieta milagrosa que iba a cambiar tu vida y cada culpable cucharada de “Oh, en realidad no debería, pero…”, aprendí que las mujeres deben estar delgadas para ser válidas y valoradas. Las chicas deben prescindir de ciertos placeres porque su mayor contribución al mundo es su belleza física.
Como tú, he pasado toda mi vida sintiéndome gorda. ¿Cuándo se convirtió “gorda” en un sentimiento, de todos modos? Y porque creía que estaba gorda, sabía que yo no estaba bien.
Pero ahora que soy mayor y madre, sé que culparte a ti por el odio a mi cuerpo es inútil e injusto. Ahora entiendo que tú también eres producto de un largo y rico linaje de mujeres que fueron educadas para odiarse a sí mismas.
Mira el ejemplo que la abuela fue para ti. A pesar de ser lo que podrías describir como una mujer chic víctima del hambre, hizo dieta cada día de su vida hasta que murió a los 79 años. Solía ponerse maquillaje para salir al buzón, por miedo de que alguien pudiese ver su cara desnuda.
Recuerdo su “compasiva” respuesta cuando anunciaste que Papá te había dejado por otra mujer. Su primer comentario fue: “No entiendo por qué habría de dejarte. Te cuidas, llevas pintalabios. Tienes sobrepeso, pero no mucho.”
Antes de que Papá se fuera, él tampoco te alivió por el tormento de la apariencia de tu cuerpo.
“Dios, Jan”, escuché por casualidad que te decía. “No es tan difícil. La energía que entra frente a la energía que sale. Si quieres perder peso, simplemente tienes que comer menos”.
Esa noche en la cena observé cómo ponías en práctica el remedio para adelgazar “Energía dentro, Energía fuera: Dios, Jan, Simplemente Come Menos” de Papá. Serviste tallarines chinos para cenar (¿recuerdas cómo en los suburbios australianos de los años ochenta una mezcla de carne picada, repollo y salsa de soja se consideraba la cumbre de la alta cocina?). La comida de todo el mundo estaba en un plato grande excepto la tuya. Tú te serviste tus tallarines chinos en un diminuto plato de postre.
Cuando te sentaste delante de esa patética cucharada de carne picada, unas lágrimas silenciosas resbalaron por tu cara. No dije nada. Ni siquiera cuando tus hombros comenzaron a agitarse de angustia. Todos nos comimos la cena en silencio. Nadie te reconfortó. Nadie te dijo que te dejaras de ridiculeces y que cogieras un plato en condiciones. Nadie te dijo que ya eras querida y lo suficientemente buena. Tus logros y tu valía -como profesora de niños con necesidades especiales y como dedicada madre de tres hijos- palidecieron insignificantes comparados con los centímetros que no podías perder de la cintura.
Me rompió el corazón presenciar tu desesperación y siento no haber salido en tu defensa. Ya había aprendido que era tu culpa que fueras gorda. Incluso había oído a Papá describir el perder peso como un proceso “simple” – pero al que tú no te podías enfrentar.  La lección: no te merecías la comida y ciertamente no te merecías ninguna compasión.
Pero estaba equivocada, Mamá. Ahora entiendo lo que es crecer en una sociedad que le dice a las mujeres que su belleza es lo más importante y que al mismo tiempo define un estándar de belleza que  está completamente fuera de nuestro alcance. También conozco el dolor de interiorizar estos mensajes. Nos hemos convertido en nuestras propias carceleras y nos infligimos nuestros propios castigos por fracasar dando la talla. Nadie es tan cruel con nosotras como nosotras mismas.
Pero esta locura tiene que terminar, Mamá. Termina para ti, termina para mí y termina ahora. Nos merecemos algo mejor –mejor que arruinar nuestros días con malos pensamientos sobre nuestro cuerpo, deseando ser de otra manera.
Y ya no es sólo sobre ti y sobre mí. Es también sobre Violet. Tu nieta sólo tiene tres años y no quiero que el odio hacia su cuerpo eche raíces dentro de ella y estrangule su felicidad, su confianza y su potencial. No quiero que Violet crea que su belleza es su valor más importante; que definirá su mérito en el mundo. Cuando Violet nos mira, aprende cómo ser una mujer y necesitamos ser los mejores modelos que podamos. Necesitamos enseñarle con nuestras palabras y nuestras acciones que las mujeres son lo bastante buenas tal y como son. Y para que nos crea, nos lo tenemos que creer nosotras.
Cuanto más mayores nos hacemos, más personas queridas perdemos por accidentes o enfermedades. Su fallecimiento siempre es trágico y demasiado temprano. A veces pienso en lo que esos amigos –y la gente que les quiere- darían por tener más tiempo en un cuerpo sano. Un cuerpo que les permitiera vivir un poco más. El tamaño de los muslos de ese cuerpo o las arrugas en su cara no importarían. Estaría vivo y, por lo tanto, sería perfecto.
Tu cuerpo es perfecto también. Te permite desarmar a una habitación entera con tu sonrisa y contagiar a cualquiera con tus carcajadas. Te da brazos para arropar a Violet y estrujarla hasta que se ríe. Cada momento que pasamos preocupándonos por nuestros “defectos” físicos es un momento desperdiciado, un preciado pedazo de vida que nunca volverá.
Permitámonos honrar y respetar nuestros cuerpos por lo que hacen en lugar de despreciarlos por su apariencia. Centrémonos en llevar una vida activa y saludable, dejemos a nuestro peso caer hasta donde deba, y enterremos nuestro odio al cuerpo en el pasado, adonde pertenece. Cuando miraba aquella foto tuya con el bañador blanco un montón de años atrás, mis inocentes ojos jóvenes veían la verdad. Veían amor incondicional, belleza y sabiduría. Veía a mi Mamá.
Con amor,
Kasey.

Autora: Kasey Edwards (@KaseyEdwards). Escritora y columnista.
Traducción: Mines y Eloísa.
Artículo originalmente publicado en: Essential mums


Vídeo: "Entrevista a Albert Rams" (Qualia)


Interesante entrevista.

martes, 16 de julio de 2013

domingo, 14 de julio de 2013

¿Qué es el dinero? Alejandro Jodorowsky (pupilarroude.wordpress.com)

8 de octubre de 2010

“Encuentra un trabajo que te guste y no volverás a trabajar ni un sólo día de tu vida” .
Confucio.

Lydian Lion es la primera moneda que se fabricó en el mundo, acuñada por el Rey Alyattes de Sardes, Lidia, antigua ciudad de Asia Menor, en la actual Turquí a, entre 600-575 AC.
El dinero es un invento y todo invento viene a mejorarnos la vida. Para superar los inconvenientes del trueque, se crearon monedas de metal y se agilizaron mucho los intercambios, luego llegaron los billetes, los cheques bancarios, las tarjetas monedero, las tarjetas inteligentes en línea y… lo que nos queda por ver, todo con una finalidad: comprar. Pero, ¿el dinero lo compra todo?
No todo se puede comprar con dinero, como lo demuestra este cuento:
La muerte se presentó frente a un terrateniente para llevárselo, indicando que su tiempo en esta vida se había terminado. El terrateniente reaccionó con rapidez tratando de comprar con la mitad de su fortuna una hora más. La muerte no aceptó ese trato…
A continuación, el terrateniente ofreció toda su fortuna por un minuto más de vida. La respuesta de la muerte fue otro rotundo no.
De ahí quedó la enseñanza de que debemos aprovechar nuestro tiempo en la vida, ya que cuando llegue nuestra hora ni todo el dinero del mundo nos permitirá vivir un minuto más.
Pero mientras pasamos por este mundo, ¿no es el dinero el que permite disfrutar de los placeres de la vida?
Puede que haya placeres que sólo se logren a través de un cheque bancario lleno de ceros y puede una parte del mundo proyecte en ellos el ideal del deleite total, pero el gozo de vivir puede acompañar al hombre más allá de las condiciones materiales con las que cuente. Lo enseña la historia de un millonario que llegó a un monasterio con la intención de, como él decía, “enseñarle a ese viejo loco algo de los placeres del mundo, para que no desperdiciase su vida con las privaciones del monasterio”. Los discípulos, sabedores del deleite que hallaba el maestro en las cosas buenas de la vida, se rieron con ganas al oírlo. “Enseñar a ese viejo loco a disfrutar la vida”, dijo uno de ellos, “es como bañar a un pez”.
¿Qué dice la psicogenealogía al respecto?
Desde la psicogenealogía se afirma que proyectamos nuestros problemas familiares en la vida. Que los problemas de dinero se relacionan con nuestra hermandad y con el territorio que ocupamos. La familia define lo que es el dinero, le da adjetivos y establece límites respecto a si está o no permitido ganarlo y de que manera.
La neurosis de fracaso también puede impedir la prosperidad económica, cuando los padres implantan la prohibición de superarlos, “si yo no he ganado dinero, tú tampoco”. El hijo entonces, por lealtad, o por temor a la culpa, no sobrepasará nunca el estatus económico de sus padres.
Se afirma que nuestro cerebro más primitivo, el reptiliano, es el que controla el territorio, alimento y la descendencia. ¿También controla el dinero?
Dice Cristóbal Jodorowsky que el dinero proporciona estas tres necesidades básicas. En el momento en el que creemos que nos falta, nos genera estrés y angustia. También puede suceder que vivamos en una familia que asocia el dinero con el pecado, lo que nos dificultará ganarlo y nos estresará de forma crónica.
¿Dinero y creatividad están en la misma balanza?
No puedes llamarte “adulto”, hasta que no ganes dinero empleando tu talento creativo
No se nos juzga por lo que somos, sino por la manera en que nos vemos y sentimos
“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”
Hay personas que heredan la idea loca y tóxica de que no podemos ganar dinero con una actividad que nos guste. Si creemos que para ganar dinero hay que sufrir, tenemos un nudo sadomasoquista, el dinero queda relacionado con el sacrificio y con ello nos impedimos prosperar.
¿Hay algo que podemos hacer en esos casos?
Una recomendación psicomágica de Alejandro Jodorowsky consiste en tener siempre algún dinero en casa. Si nos han enseñado que el dinero es algo “sucio”, es aconsejable lavarlo y perfumarlo. Hay que amar el dinero, tratarlo como un vehículo que representa lo mejor de nosotros mismos.
Enlace a una conversación con el dinero, para ampliar estas ideas
Y unas frases de Cristóbal Jodorowsky en televisión.
¿Qué abusos son los que más se repiten en la infancia y  después pueden afectarnos en la esfera material?
Cuando al niño se le obliga a permanecer donde no desea, se le protege demasiado o se le da comida para “cebarlo”, en lugar de para alimentarlo. Esta actitud muestra que se está tratando de compensar la falta de amor con golosinas y regalos de todo tipo. Por defecto, cuando el hijo carece de lo básico y no tiene un espacio íntimo dentro del hogar.
¿Cuál es el verdadero valor del dinero?
Dice Jodorowsky que el dinero tiene un valor económico y otro emocional. No vale igual el dinero: de una herencia, el sucio, el doloroso, el fácil, el emigrante, el nuevo rico, el avaro, el aristócrata, el culpable dinero católico, el orgulloso dinero protestante o el dinero incestuoso
¿El dinero nos puede hacer perder el contacto con la realidad?
Un cuento de Bruno Ferrero, muestra el lado “narcisista” del dinero:
“Maestro, ¿qué piensa del dinero?”, preguntó el discípulo.
“Mira a la ventana”, le dijo el maestro, ¿qué ves?”
“Veo una mujer con un niño, una carroza tirada por dos caballos y una persona que va al mercado”
“Bien. Ahora mira al espejo. ¿Qué ves?”
“¿Qué quiere que vea? Me veo a mí mismo, naturalmente.
“Ahora piensa: la ventana está hecha de vidrio, lo mismo que el espejo. Basta una pequeñísima capa de plata por detrás del vidrio para que el hombre sólo se vea a sí mismo”.
El ladrón y tacaño tienen problemas con el dinero ¿Cómo se relacionan con la psicogenealogía?
Dice Elisabeth Horowitz que las personas que roban creen que no tienen derecho a ganar dinero a causa de rivalidades presentes en su árbol genealógico. Piensan que para que ellos ganen es preciso que otros pierdan. O se convierten en explotadores porque, según su educación, su triunfo se debe a que otros en la familia están destinados al fracaso.
Respecto a los tacaños dice que cuando tratamos de economizar, podemos preguntarnos a quién le quitamos el dinero. Cuando guardamos, acumulamos sin distribuir nos estamos condenando secretamente a no recibir nada de la vida. Estamos rechazando el intercambio
Y si le damos la vuelta a esto ¿Qué ocurre?
Como afirma Brian Tracy la gente feliz y alegre parece que atrae a otra gente alegre y feliz. La persona que posea conciencia de prosperidad parece que encuentra ideas y oportunidades para hacer dinero. La ley de atracción actúa en todas partes y en todo momento. Según esta ley, los seres humanos emiten vibraciones a través de sus pensamientos y emociones; en consecuencia, atraen a la realidad lo mismo que piensan o sienten. Pensamientos de carencia y pobreza, atraen la miseria, pensamientos de abundancia y gratitud, atraen la riqueza.
Un acto psicomágico relacionado con los problemas de dinero:
Un consultante que no consigue ganar dinero, porque inconscientemente teme convertirse en un avaro como su padre, pregunta a Alejandro Jodorowsky qué puede hacer para resolver su conflicto:
“Cambia en el banco tres billetes de 100 euros en moneditas de un céntimo (simbólicamente el número tres significa el triángulo enfermo padre-madre-hijo y la moneda de un céntimo la semilla de la unidad familiar sana)
Te darán un enorme paquete. Pinta todo tu cuerpo de color dorado, ponte un traje de baño y así, semidesnudo, aléjate del sitio donde vives, exactamente tres kilómetros, y luego regresa a él, desparramando por la calle puñados de moneditas, como si sembraras. Cuando termines esa caminata te deben quedar en el saco sólo tres monedas, que lavarás cuidadosamente con alcohol; luego las untarás en miel y te las tragarás. Cuando defeques, recupéralas y, sin lavarlas, envíalas por correo a tus padres, con una tarjeta que diga: “Que Dios os las multiplique”
¿Por qué, según la teoría psicoanalítica, el dinero simboliza los excrementos?
Para el niño, en la etapa anal, el placer (liberación de la tensión) lo encuentra en la retención de las heces, previa a su expulsión. Los excrementos son su tesoro preciado. Darlos o no, depende de la relación de premio-castigo a la figura de apego (normalmente la madre) y el lugar de depósito dependerá de si es o no lo que él considera su territorio. De adultos, el tesoro es el dinero y nos estreñimos cuando somos avaros, nos da diarrea cuando nos entregamos por de más. Siguiendo este hilo de razonamiento, los bancos simbolizarían anos gigantescos.
… también se asocia el dinero con el agua. Expresiones populares muestran esta asociación, como “estoy seco”, “nadar en la abundancia”, “dinero líquido”…
Sí, porque ambos son reforzadores universales, como pasa con la comida. Todos necesitamos agua para vivir, y todos necesitamos dinero para vivir, en sociedad.
Una mañana llegó a las puertas de la ciudad un mercader árabe y allí se encontró con un pordiosero medio muerto de hambre. Sintió pena por él y le socorrió dándole dos monedas de cobre.
Horas más tarde, los dos hombres volvieron a coincidir cerca del mercado:
- “¿Qué has hecho con las monedas que te he dado?”, preguntó el mercader.
- “Con una de ellas me he comprado pan, para tener de qué vivir; con la otra me he comprado una rosa, para tener por qué vivir…”
Frases:
“Si quieres hacer feliz a un hombre común, o hacerle creer que es feliz, dale dinero, poder, halagos, honores. En cambio si quieres hacer feliz a un hombre sabio ¡Mejórate!”
Dicho sufí
“No se trata de ganar dinero para hacer lo que quieras; haz lo que quieras y el dinero llegará… O no: entonces te dará igual”
Jimmy Wales
“El valor de algo, depende del concepto mental que se tenga de ello, no del objeto en si mismo”
Proverbio chino.
“Encuentra un trabajo que te guste y no volverás a trabajar ni un sólo día de tu vida”
Confucio
“La mayoría gastamos nuestra vida como si tuviéramos otra en el banco”
Ben Irwin
“El conocimiento tiene un precio”
A. Jodorowsky
“En la vida triunfa el que aprendió a fracasar”
A. Jodorowsky
“El dinero es como el estiércol; si no se reparte, no vale nada”.
Francis Bacon
“Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.”
Albert Einstein
Basándonos en el pensamiento de Zoe Routh, proponemos imitar las creencias que a muchos millonarios le han permitido atraer el dinero:
  1. Merezco ser rico.
  2. Hay suficiente riqueza dando vueltas
  3. Cuando me enriquezco, hago que otros también se enriquezcan.
  4. Me enriquezco agregando valor a la vida de la gente, proporcionando servicios, conocimientos o productos, que enriquecen a otros.
  5. Crear riqueza es agradable y divertido.
  6. Si deseo algo, puedo alcanzarlo, lo atraigo, lo poseo y lo disfruto
  7. Soy el capitán de mi propia nave.
  8. No estoy solo, en la construcción de la riqueza, tengo muchos socios que me asisten en el diseño, la implementación, y la administración de mis productos y servicios. Todos nos beneficiamos del crecimiento de la riqueza.
  9. Nadie sufre como resultado de que yo sea rico.
  10. La riqueza da la oportunidad de ayudar a otros.
  11. Estoy muy agradecido por todo que ya tengo en mi vida.
  12. Estoy en este planeta para gozar de mi vida.
  13. Ya soy desmesuradamente rico.
Alejandro Jodorowsky.

"La relación con el dinero" por Alejandro Jodorowsky (Plano Creativo)


Alejandro Jodorowsky: Es necesario darse cuenta de que hay incontables maneras de ver al dinero. Cada familia tiene una diferente concepción de él. Hay el dinero que se gana sufriendo, el dinero que se gana con placer, el dinero que se hereda. el dinero sucio, el dinero culpable, el dinero-Dios, el dinero frágil de los inmigrantes, el dinero despreciado por la doctrina católica, el dinero exaltado por la doctrina protestante, el dinero mendigado, el dinero ganado en el juego, etc,etc, etc. Cada uno de esos dineros establece en el individuo conductas y formas diferentes de ver la vida. El peor de todos los dineros es el dinero político, que nos sumerge día a día en el terror económico. Por conveniencia de los intereses industriales, que necesitan hacernos consumir, el dinero ha ido suplantando a todos los valores espirituales. No se equivocó Quevedo cuando escribió “Poderoso caballero es don dinero”… El terror de perder, de quedarnos sin nada, en cierta manera nos hace esclavos del dinero, y por aquello, al mismo tiempo que lo deseamos más que nada, lo odiamos más que nada. Para establecer una buena relación con él, debemos aprender a amarlo, dándole una misión: “Servirás principalmente para que yo desarrolle mi espíritu. Te ganaré trabajando sólo en lo que me gusta. Cesaré de pedirte como si yo fuera un niño, y aprenderé a invertir, cuidando que lo que produzco sea benéfico para mí, los otros, y nuestro planeta”. Esto es lo esencial: Para tener una buena relación con el dinero, es preciso tener una buena relación consigo mismo. Si te valorizas, el dinero pierde su fuerza implacable. Si te desvalorizas, el dinero se hace tu dictador. En mi libro “No basta decir” escribí un canto al dinero. He aquí algunos de sus versos: “El dinero es como el Buda, si no trabajas no lo obtienes/ Si detienes su fluir, desaparece/ Sólo es tuyo cuando está entre tus manos, pero esas manos no son tuyas/ Si lo sueltas deja de ser tu amo/ El dinero da la luz a quien lo emplea para abrir la flor del mundo y aniquila a quien se endiosa confundiendo a la riqueza con el alma/ El dinero es como la sangre: da la vida si circula/ El dinero es como el Cristo: te bendice si lo compartes/ El dinero es como la mujer: se te entrega si lo amas/ Debemos limpiarlo de la codicia hasta dejarlo invisible como un diamante/ No hay diferencia entre el dinero y la conciencia/ No hay diferencia entre la conciencia y la muerte/ No hay diferencia entre la muerte y la riqueza.”


jueves, 4 de julio de 2013

La dificultad en la relación de pareja: "Un amor que se pierde en una maraña de discusiones"

A la mayoría de las personas que vienen a mi consulta con dificultades en la pareja se les puede ver intacto el amor profundo que sienten hacia la otra persona por mucho que digan que apenas ya no sienten nada por el otro o que quieren romper (por supuesto, no estoy en contra de que nadie rompa una pareja, sino que hablo del amor que une a dos personas a pesar de las divergencias). El amor está al fondo intacto recubierto de una capa aislante, y con lo que se contacta diariamente es con una superficie amarga  donde habitan las discusiones perpetuas o las desavenencias que hace que nos distanciemos del otro de un modo físico o emocional, pero no del amor profundo que es algo mucho más puro. Es como si todo ese juego, esa guerra se produjese a nivel superficial, alejado de la verdad más real, el amor, el cariño profundo por esa persona que ha sido durante años nuestro compañero. Las desavenencias impiden sentir ese cariño, pero cuando se toca, cuando se bucea, y se llega a él, dejando a un lado por un momento todas las diferencias, se suele reconocer con facilidad, si hay honestidad. 
Cuando una persona sigue en pareja siempre es porque le compensa, de alguna forma recompensa, aunque nos cueste reconocerlo. Cualquier relación o mecanismo que no nos guste, se mantiene vivo porque recibe algo a cambio, si no compensase, ya no estaría en nuestras vidas. Muchas veces la otra persona nos puede ofrecer una estabilidad o una seguridad económica, una tranquilidad, una compañía, el miedo a la soledad, a la incertidumbre, a un futuro solos que nos da pavor enfrentar,…, lo que sea, es bueno reconocerlo, para verlo con más claridad.
¿Qué es lo que nos une a nuestro/a compañero/a a día de hoy?,  ¿qué es lo que nos separa y no somos capaces de aceptar?, ¿qué parte de nosotros no está trabajada y le metemos toda la carga a la otra persona?, el culpable siempre es el otro, no nosotros mismos. Es más sencillo ver los defectos y la culpa en el otro que en nosotros mismos.
Muchas veces se piensa que si el otro fuese y actuase como yo quiero, no tendría estos problemas. Simplemente con que se amoldase a mí, ya desparecería todo malestar, pero eso no es querer a la otra persona, es buscar sólo nuestro propio bienestar, y esto también es algo que cuesta ver. Estamos tan metidos en nuestras carencias que nos cuesta contactar con el otro.
Deseamos que la persona nos satisfaga, y ese deseo nos impide ver a la persona que tenemos delante.
Si se adapta a lo que tú eres y quieres, ya deja de ser el otro, se hace un fantasma de ti, pero él o ella, con su idiosincrasia, y su peculiaridad, ha desaparecido.
Muchas personas dicen: “Sólo con que renuncie a mí un poquito, ya me vale”, pero aunque sea en ese poquito, ya se ha perdido también un poquito la otra persona. La cuestión no es llevar al otro a mi terreno, y que pierda un poquito, sino facilitar la existencia de un acuerdo mutuo, en el que los dos ganen.
Existe mucha  dificultad en encontrar un consenso entre los dos miembros de la pareja, que las dos voces se hagan oír, tan válida es una como la otra, aunque generalmente lo que hacemos es lo contrario, intentar salirnos cada uno con la nuestra, anulando al otro.
Generalmente, en pareja,  las situaciones se ven  en blanco y negro, en extremos, o gano yo y pierde él, o pierdo yo y gana él, ¿por qué siempre tiene que haber un perdedor y un ganador?, ¿por qué no se llega a un consenso?, en el que como mucho, cada uno gana y pierde un poquito, o lo mejor que los dos ganemos. Si uno quiere ir a la playa y otro a la montaña, ¿qué tal si un día vamos a la playa y otro día a la montaña?, o, ¿qué tal si buscamos un sitio que tenga playa y montaña?, que los hay, o, ¿qué tal si vamos a otro sitio que nos guste a los dos y que no sea ni playa ni montaña?.
Le cuesta tanto al que siempre está acostumbrado a “ganar”, ceder, como al que se acomoda a “perder”, defender su lugar. Es un juego difícil para los dos, por eso siempre uno dirige y el otro afloja, pero a la larga esto suele generar desgaste, resquemor, e insatisfacción crónica. Carga a uno igual que al otro. Al que siempre tira, y en apariencias parece que “gana”, porque se hace lo que él quiere, le agota siempre dirigir, querría que las cosas fuesen de dos, de “dos”, pero siguiendo su deseo, y el que “pierde”, suele tener la autoestima baja, y necesita enfrentarse a ello, necesita responsabilizarse de su vida, y saber tirar hacia adelante. Éste es un juego eterno, que más que dar satisfacciones, desgasta.
En la pareja hay muchas variables a tener en cuenta. Otra es la intensidad con que se vive todo. Lo que de alguna manera, nos ocurre con todo el mundo, en la relación de pareja se vive, a veces, insoportable por la excesiva intensidad.
Si siempre hemos sido personas carentes de cariño, y necesitadas de un abrazo. Eso que siempre hemos demandado de forma anhelante en las relaciones personales de una forma más sutil, esperamos que cambie radicalmente con la pareja, creyendo que nos ofrecerá todo el bienestar que durante tiempo carecimos, así que la pareja ha de ser la pitonisa de turno, y con su bola de cristal imaginar todo lo que le gusta a la otra persona, para que sin que ella diga mucho, obtener todo lo que quiere. Es demasiada expectativa cargada en una simple y mortal persona que de poderes extrasensoriales no tiene nada, y que también tiene sus carencias, y demandará con la misma intensidad que la otra, así que están destinados a no encontrarse y desilusionarse, ya que si pides un 1000, y te dan un 100, es una decepción.
Cuando tenemos pareja nos creemos con el derecho de tener un chupete eterno que no nos puede decir a nada que “no”, algo que no ocurriría en otra relación cualquiera de amistad o familiar, así que la exigencia es total, y es tal la presión y las demandas de perfección a la que sometemos a la otra persona  que vivimos con terror el que nos pueda abandonar de agotamiento, así que el miedo a desilusionar y que nos desilusionen se vive intensamente, mezclado con exigencia, expectativas y demandas exageradas. El otro me tiene que dar TODAS las caricias que mi madre o mi padre no me dio, y esa es una carga muy pesada para la otra persona.
Generalmente se encuentran personas con un grado carencial parecido, eso no quiere decir que demanden del mismo modo, cada uno demanda a su manera, y la mayoría de las veces de forma muy diferente, para poder soportarlo, ya que dos que demandan de la misma forma, suelen no soportarse, así que al demandar de manera diferente, se toleran, pero también se aíslan, no se entienden, ya que, por otra parte, su lenguaje es distinto.
Si uno, por ejemplo, demanda espacio para ser, independencia en sus movimientos, y el otro pide cariño y apego para sentirse querido, entenderán el respeto y el bienestar de forma diferente. El chico, que es el que generalmente demanda más libertad y espacio para hacer lo que le guste, sin tanto apego ni contacto corporal, entenderá el cariño y bienestar cuando la otra persona le ofrece lo que él quiere, es decir más libertad y desapego, que le dejen estar con sus amigos, a su aire, sin tanto reproche… y sentirá el contacto prolongado (abrazos, caricias, besos…)  como algo  más intrusivo que la mujer que generalmente lo demanda de forma más intensa, con más necesidad.
El contacto lo viven de forma diferente (generalizo de esta forma, hombre o mujer, porque es lo que frecuentemente me encuentro en mi consulta, pero por supuesto que se da hombres necesitados de abrazos, y mujeres más desapegadas). Él no necesita el contacto tan continuado como ella, y la mujer, generalmente entenderá el cariño desde el contacto y el abrazo continuo, así que están predestinados a no entenderse, y muchas veces a creer que el otro no le respeta y no le quiere, si no le da lo que necesita. SE CONFUNDE  AMOR CON LA FORMA EN QUE UNO AMA. Si una persona no da caricias, y la otra las quiere, ésta última entiende que  NO LE QUIEREN si no es acariciada, y esto sí es una distorsión, porque no ve que CADA UNO QUIERE  A SU MANERA.




Generalmente las carencias las traemos de casa, y con ellas nos encontramos en pareja, dificultando mucho el encuentro real con el otro. Aquello que buscamos tan desesperadamente en otras personas es lo que no nos dieron de pequeño, y lo reproducimos en relaciones posteriores con amistades, con relaciones de cualquier tipo bien sea laborales, de amistad, con hermanos….., la diferencia con la pareja es la intensidad. Tiene una intensidad parecida a la relación primaria, a la de la madre, y aquello que no se vio cumplido con ella, se demanda en el otro. Así que la relación de pareja es una caricatura perfecta de aquello que nos ocurrió y nos ocurre en la vida en menor intensidad, y por ello más soportable. Lo bueno y lo malo en la pareja se vive más fuerte que en otras situaciones, por eso la pareja vale mucho como trampolín para trabajar toda nuestra vida. Es, en cierta manera, como si trabajásemos con la madre, que es la conexión más fuerte, más dolorosa, y más amorosa terapéuticamente hablando. Es como si trabajásemos con la madre pero actualizada, y ésa es una herramienta valiosísima para trabajarnos a nosotros mismos completamente, que es en definitiva lo que nos hará más libres y más felices, centrados para afrontar cualquier situación de la vida con cierta confianza y autoestima, lo que hará que actualicemos nuestras necesidades, sin volcarlas todas en la otra persona que consideramos como nuestra tabla de salvación, y que sin ella la vida no tiene sentido, aunque ni nos guste nuestra vida en pareja.
En el fondo de cualquier insatisfacción, de cualquier problema, estamos nosotros y nuestras dificultades. De lo que se trata es de encontrar recursos para vivir la vida de una forma más autónoma, sin tantas expectativas, y exigencias puestas en la otra persona que nos permita aflojarnos, y disfrutar más de la vida, tanto en pareja como libremente. La vida no se reduce a dos personas, es más extensa, es inmensa. Existe mucha gente, mucha diversión,…, y aunque nuestra pareja sea nuestro centro donde órbita todo, al menos que sea un centro nutritivo, no algo neurótico, una relación que te facilite la vida, no que te la empeore, es decir, lograr vivir más sueltos, más libres, más responsables de nuestra vida, menos dependientes y apegados, y en definitiva, que es de lo que se trata, disfrutar más de esa compañía sin tanta distorsión. La pareja puede ser un aprendizaje brutal para la vida.
Cuando hablaba de que existe un amor profundo en todas las parejas que yo haya visto, es así, eso no significa que esté a favor de que todas las parejas han de seguir juntas, y buscarse. Puedes amar mucho a una persona, y entender que ya no tiene sentido seguir juntas, o puede ser que al ver ese cariño latente todavía creas que merece la pena luchar por lo que hay. Eso depende de cada uno. De lo que sí estoy en contra es de estar juntos por estar, estar muriéndose en pareja. Si no se puede o no se quiere ver nada más, mejor pasar página, y buscar otra vida antes de continuar languideciendo absurdamente toda el tiempo al lado de alguien con el que te pasas el día peleado, en reproches continuos. Eso es una vida sin sentido, tirada.
También puntualizar que si una persona no trabaja sus carencias, repetirá una y otra vez sus neuras aunque haya cambiado de persona. En muchas ocasiones uno dice “¿cómo es posible que se me repita esto una y otra vez con diferentes parejas?. Si uno no cambia, es difícil que pueda cambiar el entorno. Atraes lo que eres. Primero hay que cambiar, y después te vendrá la persona adecuada a lo que eres.

Dori Pena Gayo – Psicóloga y Terapeuta Gestalt