domingo, 13 de marzo de 2011

Mi experiencia con la terapia gestáltica


¿Qué es la terapia gestáltica?
                        
Cuando alguien me hace esta pregunta, no sé bien qué contestarle, me cuesta ponerle nombre, explicarla desde un punto de vista lógico, intelectual. La gestalt la siento desde dentro, la vivo. ¿Cómo transmitir todo lo que esta terapia ha supuesto para mí sin quedarme corta, o cómo explicarla sin quitarle su esencia?. Querría simplificar diciendo: a mí me ha cambiado la vida, por eso creo en ella. Me ha incentivado a estudiar cinco años de carrera de psicología, y la formación gestáltica, y otras formaciones de corte humanista. Me ha ayudado a profundizar más en mi vida. He visto cambios a corto, medio y largo plazo, no sólo míos, sino de la gente que conozco que ha buceado en ella.
Es una terapia viva, los terapeutas no son roles andantes, el psicólogo se humaniza al ser el primer buscador, y el primero que la aplica en su vida.

En un mundo tan individualista como el actual, en el que cada vez nos desahogamos menos por miedo a romper ante el otro nuestra imagen idealizada como persona, un terapeuta es alguien que te escucha, que te contiene, una figura importante que  ayuda al otro a transitar por caminos difíciles, un respaldo necesario  en un mundo cada vez más necesitado de contacto,  de escucha y de trabajo interior, porque sólo, desde nosotros, podremos encarar nuestra vida libremente.




La gestalt es una terapia de claro corte humanista, trata a la persona, y a veces se prefiere hablar de cliente, en lugar de paciente. El terapeuta no se sube a un pedestal en el que parece que no siente ni padece, que no transita por los mismos problemas que el resto de los humanos, que sólo los diagnostica y utiliza una series de técnicas desconectadas de si mismo. En la terapia gestáltica, la relación con el paciente es fundamental. El que el terapeuta haya transitado por situaciones parecidas, le ayuda a ver con mayor facilidad cuál es el camino a seguir, y entiende y puede guiar lo que ha entendido y caminado, y desde su experiencia, y su propio trabajo personal, puede comprender y fluir con la problemática del paciente.

A pesar del esfuerzo que supone enfrentarse a una terapia, el mero hecho de desahogarnos, de  sacar para fuera todo el veneno que llevamos dentro y poder desnudarnos con alguien que escucha sin penalizarnos, no tiene precio. Poder llorar a gusto, sin que uno tenga que dar cien mil explicaciones ni sentirse avergonzado, es un bálsamo para el alma

La sociedad en la que vivimos penaliza mucho el llanto, acostumbrándonos a llorar muchas de las frustraciones de la vida a escondidas o simplemente a no sentirlas, reprimiéndolas, inhibiéndolas, y guardándolas a veces durante muchos años o toda una vida, pero siguen ahí,  dentro de nosotros, soterradas, afectándonos y enfermándonos, provocando depresiones, amargura, cansancio,  … en definitiva desvitalizándonos, apagándonos, alejándonos de la vida y generando una gran coraza que se somatiza en dolores y enfermedades de muchos clases, además de amargar el carácter y la relaciones sociales de todo tipo, laborales, de pareja, amigos, familiares…, y lo más importante impidiendo que encontremos un consuelo en nosotros mismos.
  

Llorar a gusto y desde dentro, con descarga, y permitiendo que el cuerpo se regule solo, es un gran alivio, y pasada la tormenta, sale el sol, y si no lo permitimos, lo único que hacemos es mantener una tempestad cada vez mayor, mantenida en el tiempo, provocando que aire se vuelva más denso y pesado, cargado de una electricidad que a todo el mundo vuelve loco, y lo único que se desea es que descargue y vuelva a fluir otra vez la vida de una forma más ligera.

El trabajo gestáltico facilita todo eso. Es un trabajo de poco a poco, en el que se van consiguiendo muchas cosas, pero siempre desde la visión de la hormiga, que tan pequeña parece, pero que al cabo del tiempo ha formado una montaña. Un adulto lleva años, muchos años, haciendo  las mismas cosas, teniendo reacciones parecidas ante situaciones similares. Nuestros problemas se repiten y no sabemos cómo darle una salida diferente, y aunque lo sepamos, no somos capaces de llevarlo a cabo, así que plantear nuevas posibilidades y ponerlas en práctica, supone ya un cambio aliviador desde el primer momento.
Entendernos y entender el mundo es básico, saber lo que realmente queremos, es importante para nuestra felicidad. La labor psicológica, muchas veces, es la de separar el grano de la paja, y ayudar a que tomemos conciencia de cómo nos boicoteamos, de cómo nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. Facilita el que nos fijemos  cómo cargamos con la vestimenta que la sociedad o nuestros padres ha confeccionado para nosotros.
  


El mero hecho de desnudarnos y plantearnos si nos gusta o no lo que llevamos encima ya es un gran paso para poder enfrentar con autonomía NUESTRA VIDA, manejando cada vez mejor las situaciones de la vida que nos toqué enfrentar, asumiendo el dolor como parte del crecimiento y palpando los recursos que cada día vamos ganando para poder afrontar mejor situaciones difíciles.

La Terapia Gestalt es, en definitiva, una terapia viva y creativa, que trabaja al paciente de una forma integral, teniendo en cuenta sus tres centros: el mental, el emocional y el visceral. Se tienen en cuenta  las emociones, el lenguaje corporal, la escucha y sobre todo el contacto terapeuta-paciente, intentando orientar a la persona hacia el  momento presente, facilitando que pueda apropiarse  y responsabilizarse de su vida. Trabaja con lo que hay, y uno de sus lemas es:   Frente a mil porqués, hay un sólo ¿cómo te sientes en este momento?;  y así granito a granito, uno va tomando conciencia de lo que le pasa, de lo que siente, evitando saltarse uno a si mismo, e intentando que la coraza poco a poco se vaya esfumando.


(Este artículo lo escribí para la revista saber alternativo, aparece en el nº  23 de dicha revista. Para más información http://www.saberalternativo.es/ .Allí encontrarás más artículos míos, además de mi perfil en colaboradores.)

6 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu blog hermosa. Un beso!

    ResponderEliminar
  2. estoy pensando seriamente estudiar gestalt.comence a estudiar psicologia por la uned pero me lo deje.kisiera saber si podria ser una buena terapeuta sin estudiar psicologia primero.tambien tengo dudas hasta k punto es bueno dinamitar asi los mecanismos de defensa del cerebro.no se, es algo k hacemos d manera natural no.. intento llegar a la raiz de este mecanismo y llego al instinto de supervivencia y no se hasta k puunto es bueno toketear estas cosas.. me gustaria saber k piensas sobre esto.
    me gusta tu blog lo he leido de una sentaa..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo hice la carrera de Psicología en paralelo a la formación de Gestalt. La carrera te aporta una base y cultura psicológica, pero donde aprendes de verdad es en las formaciones prácticas posteriores a la carrera, como la formación completa de terapeuta Gestalt, y ésta la pueden realizar tanto psicólogos como gente interesada en la psicología, recibiendo los mismos conocimientos y experiencias, así que cualquier persona interesada que haya acabado esta formación puede ser un buen terapeuta; y con respecto a los mecanismos de defensa del cerebro, la Gestalt los trabaja muy bien, tomando conciencia de ellos, y una vez tomas conciencia, y los ves claramente, desaparecen poco a poco.

      Eliminar
  3. Muy buena reflexion. Lo unico que me queda pendiente de entender es cuando hablas de los tres centros que tenemos los seres humanos: mental, emocional, visceral. ¿y el Espiritual? No es por eso que la gestalt pertenece al cuato camino. Bueno, es solo una reflexion mia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la espiritualidad es también muy importante.
      Aunque Fritz Perls (uno de los creadores de la Terapia Gestalt) descalificaba y bromeaba públicamente acerca de todo lo que sonara a misticismo, sí estaba influenciado por el pensamiento oriental. Su "continuum of awareness" (continuo atencional)trata de percatarse en el puro presente de todo aquello que viene a la conciencia, el énfasis en el aquí y ahora, el enfrentamiento con el vacío y con la muerte del ego... están en la base de la Terapia Gestalt, la psicología Transpersonal y de cualquier compresión espiritual del hombre.
      La psicología Transpersonal se nutre tanto de la ciencia occidental como de la sabiduría oriental en un intento de integrar ambos conocimientos en lo referente al desarrollo del potencial humano. La realización de dicho potencial tiene que ver con trascender los límites del ego, entendiendo por ego la imagen empobrecida de nosotros mismos con la que nos identificamos, y cualquier trascendencia del ego, es decir de las ilusiones en lugar de ver la realidad tal cual, tiene mucho de espiritual, aunque a veces a la espiritualidad se le da un halo de misticismo, y religiosidad que no concuerda exactamente con la realidad. Se trata puramente de vivir más en el presente, en la realidad, con lo que hay, ..., y trascendiendo, y eso es la vida misma... lo que en definitiva proporciona alegría, unión, compasión....todo aquello que propagan las religiones como fondo pero que, sin ahondar en la personalidad de cada uno, es muy difícil lograrlo.

      Eliminar