jueves, 30 de marzo de 2017

Generalmente, en pareja,  las situaciones se ven  en blanco y negro, en extremos, o gano yo y pierde él, o pierdo yo y gana él, ¿por qué siempre tiene que haber un perdedor y un ganador?, ¿por qué no se llega a un consenso?, en el que como mucho, cada uno gana y pierde un poquito, o lo mejor que los dos ganemos. Si uno quiere ir a la playa y otro a la montaña, ¿qué tal si un día vamos a la playa y otro día a la montaña?, o, ¿qué tal si buscamos un sitio que tenga playa y montaña?, que los hay, o, ¿qué tal si vamos a otro sitio que nos guste a los dos y que no sea ni playa ni montaña?.


jueves, 16 de marzo de 2017

La adolescencia, una etapa crucial para el desarrollo de la autonomía como ser humano


La adolescencia es una etapa crucial para el desarrollo del ser humano. 

Mientras somos niñ@s acatamos las normas familiares como propias, tratamos de imitar y obedecer a nuestros padres y seguirlos por pura supervivencia, pero en un momento determinado necesitaremos tener nuestra propia opinión para forjar nuestra propia vida que puede ser muy diferente a la de nuestra familia de origen.

La adolescencia, por tanto, es un período de pruebas en la  búsqueda de nuestra propia autonomía y libertad de pensamiento. Se convierte en la primera búsqueda de nosotros mismos más de la familia, pasar de ser imitadores a pensadores propios.

¿Quién soy yo?, ¿qué me gusta?, ¿cómo será mi vida?, ¿qué carrera elegiré?, ¿tendré pareja?, ¿hijos?.... El presente y futuro pintado por uno mismo y no marcado por los mandatos familiares.


El adolescente necesitará tener un contacto certero con su propia personalidad, su autonomía y responsabilidad para afrontar su PROPIA vida.

Nadie se trasforma de golpe de niñ@ a adulto sin más, es un proceso gradual, y el ensayo y error comienza con la preadolescencia, adolescencia y el desarrollo de chic@ joven hasta florecer en adulto total y convertirse en una persona autónoma, decidida, con capacidad para afrontar su vida, saber lo qué quiere, etc…, es decir alguien responsable de sus actos y consecuencias.

Esto que parece tan bonito y sencillo de escribir es muy complicado de lograr. Pocos adultos llegan a su edad adulta con esas características tan desarrollados. La mayoría llegamos perdidos, buscándonos, con dificultad para saber qué queremos, con problemas con la familia para buscar nuestro hueco y sentirnos libres, etc, etc…

La adolescencia debería ser una etapa de pruebas, aceptada y en cierto modo supervisada también por los padres, viendo y entendiendo la etapa crucial por la que transita su hij@, así se le facilitaría mucho el camino. Para el adolescente no es una etapa fácil, tiene que decir adiós al niñ@ que han sido, embarcarse en una nueva aventura no sólo emocional, sino también física y hormonal, y muchas veces sufrir la incomprensión familiar. 

La realidad es que la adolescencia es una etapa muy mal comprendida por todo el mundo, por eso el adolescente no para de repetir que sus padres no le comprenden y suelen acertar con esta afirmación.


El peso de la adolescencia se le suele cargar sobre los hombros de los niñ@s. Son ellos los que sufren la transformación más evidente y los que muestran su primer malestar, por eso se les suele dar el pésame a los padres que pobrecitos no han hecho nada y sufren los desaires de sus hij@s adolescentes.  Los padres parecen las víctimas de un adolescente en transformación que las hormonas lo han convertido en un monstruo, así que para muchos chic@s se convierte también en un período de bastante soledad, sólo amparado por su nueva familia de incomprendidos, sus amigos adolescentes que se encuentran pasando la misma tortura. 

Es importante que los padres puedan ver con claridad a lo que se enfrenta el chic@ que busca ser adulto para no convertirlo en un tema personal y se saque todo de quicio, y  es que la adolescencia no es fácil para nadie, pero bien comprendida se puede mirar desde otra óptica y entender que muchos de estos cambios serán muy beneficiosos para el hij@ y la familia.

Dori Pena Gayo – Psicóloga y terapeuta Gestalt