lunes, 24 de marzo de 2014

Gestalt, la psicología de la familia Bardem-Cruz

Día 03/02/2014 - 01.55h
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Los actores se someten a «constelaciones familiares» y preparan sus papeles con terapias. También está presente en el colegio de su hijo, Leo

«Aprender es, primero, vivir y experimentar». Bajo este lema se guían los seguidores de la terapia Gestalt, un método psicológico que trabaja la conciencia del ser humano para convertirle en alguien honesto consigo mismo. Este tratamiento se ha convertido en una forma de vida para la familia de Javier Bardem (44 años) y Penélope Cruz (39).
El intérprete de «No es país para viejos» conoció la terapia en los inicios de su carrera, cuando era alumno del Estudio Corazza Para el Actor. Esta escuela, capitaneada por el director argentino Juan Carlos Corazza, somete a los intérpretes a la psicología Gestalt para llegar más «puros» a la actuación. Así lo explica un joven que pide no ser identificado, pero que fue alumno del centro. «Desde el principio te invitan a ir a terapia, casi te obligan ya que sino no puedes pasar de curso», explica. Este hecho lo confirma Leticia Vargas, jefa de estudios de Corazza.
Según se puede ver en Internet, tres miembros del Institut Gestalt dan clase en Corazza. De hecho, como afirma el joven, que se sometió a varias sesiones de terapia, «muchas veces utilizan el centro Río Abierto para llevar a cabo constelaciones familiares». Río Abierto es un lugar donde se trabaja con las personas para que se conozcan a sí mismas y muchos de los profesores tienen formación Gestalt.
Según la actriz Mª Laura Fernández Gastelu, coautora del libro «El teatro como oportunidad» y experta en compaginar la actuación con la terapia Gestalt, a Bardem le ha servido para «aprender a trabajar con sus emociones». Es por ello que recomendó a Miguel Ángel Silvestre que comenzara con esas técnicas psicológicas. Sin embargo, lo más llamativo es cómo Gestalt ha condicionado la vida familiar de Penélope y Bardem. Gracias a su amistad con Bardem, Corazza ayudó a Cruz a preparar alguno de sus últimos papeles. Y es esa filosofía la que les guía en su día a día.
El matrimonio de actores, que hace un año fijó su residencia en Madrid, ha matriculado a su hijo mayor, Leo (3), en el colegio Waldorf Aravaca. Allí los niños, por los que se paga una cuota mensual de 445 euros, tienen unos métodos de aprendizaje diferentes a los centros educativos «tradicionales».
Una señora que llevó a su hija al centro Micael durante los siete primeros años de su vida afirma que la joven «tiene muchísima capacidad de atención y mucha sensibilidad por las artes», hecho que relaciona con la educación del centro. Esta madre, que después cambió a su hija al colegio de los Agustinos de San Lorenzo del Escorial, asegura que las profesoras de Waldorf se guían por muchas corrientes, «también toman cosas de Gestalt».

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